AFP
Madrid
Doscientos mil euros por darse el "placer" de quemar una estatua del rey Felipe VI de EspaƱa. Es lo que proponen en la feria de arte contemporƔneo ARCO de Madrid dos artistas espaƱoles acostumbrados a la polƩmica.
La estatua, de 4,44 metros de alto, reproduce al monarca en posición firme y mirando al frente, con traje azul, corbata verde (el color fue elegido porque cada letra representa la primera de cada palabra de la frase 'viva el rey de España') y camisa blanca.
La obra, calificada de "provocación" por la prensa conservadora española, se llama "ninot", el término con que se conoce en Valencia a los muñecos de grandes dimensiones que cada año se queman en la fiesta grande de la ciudad, las Fallas.
La escultura estĆ” expuesta desde el martes en la feria ARCO de Madrid que, ironĆas de la historia, serĆ” inaugurada este jueves por el rey en persona.
EstƔ a la venta por 200.000 euros, e incluye una peculiar clƔusula por la que el comprador "se compromete a que la obra sea quemada", explica a AFP Luis Navarro, colaborador de uno de los dos artistas, Santiago Sierra. El otro es Eugenio Merino.
Cuando se queme, sólo quedarÔ una calavera, ya que los demÔs materiales -madera, cera, cartón, textiles, cabello- son inflamables.
"La especificidad de esta escultura es que no estƔ concebida para pervivir en el tiempo, para ser coleccionada, sino para el placer de ser destruida", aƱade Luis Navarro.
No es la primera vez que sus autores dan que hablar por sus polƩmicas obras.
El aƱo pasado, el recinto que alberga la feria ARCO retiró una obra de Santiago Sierra, una serie de fotografĆas pixeladas de "presos polĆticos catalanes". La empresa gerente del recinto, Ifema, pidió luego disculpas por lo que algunos denunciaron como un acto de "censura".
Por su lado, Eugenio Merino se hizo famoso por hacer una realista cabeza del dictador Francisco Franco a modo de punching-ball, y antes de eso otra obra que exponĆa al general golpista en un frigorĆfico.
El delito de injurias a la Corona estÔ muy de actualidad en España, donde en los últimos años hubo procesamientos y condenas en virtud del mismo.
No obstante, la justicia espaƱola se llevó un revĆ©s en marzo del aƱo pasado, cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (CEDH) condenó a EspaƱa por imponer una pena de cĆ”rcel contra dos jóvenes independentistas catalanes que quemaron en 2007 fotos del rey Juan Carlos y su esposa SofĆa. La decisión constituyó a su parecer "una injerencia" a la "libertad de expresión".
En octubre, la cĆ”mara baja del Parlamento espaƱol abrió el procedimiento para suavizar o eliminar delitos relativos a la libertad de expresión, como los de enaltecimiento del terrorismo, injurias a la Corona o ultrajes a EspaƱa y sus sĆmbolos.


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