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domingo, 12 de noviembre de 2017

VIDEO: Era una simple empleada

En una pequeña habitación llena de colores, Niurka Caraballo, madre de tres y abuela de una niña, cose fantasías. Inventa. Hace magia.


De su abuela materna heredó el talento para cortar patrones y coser, por lo que le resultó fácil dominar la técnica de la aguja y la máquina de coser. 


Antes de entregarse a la costura trabajaba en una farmacia. "Me explotaban, dice, y eran 12 horas fuera de mi casa", hasta que un día dijo basta, dejó la farmacia y se inscribió en la Escuela Laboral María Concepción Bona, que gestiona el Ministerio de Educación. 

Se capacitó en costura básica, elemental y sastrería femenina. 
Hoy, en su pequeño taller de Herrera, Santo Domingo Oeste, cose trajes típicos y disfraces. Los días se le van entre hilos, agujas, tijeras y cortes de tela que dan vida a los deseos de sus clientes. 


"Veo esos niños riéndose cuando se ponen esos trajes. Hay que aprovechar las oportunidades que da el gobierno y más si es gratis". 


Gracias a la colosal inversión del gobierno de Danilo en la Educación, cada vez son más y mejores las oportunidades para los empobrecidos y la clase media de la República Dominicana.

La capacitación técnica permite a jóvenes y adultos ser productivos, competir exitosamente por buenos empleos, montar negocio propio y aumentar -estable y formal- los ingresos.

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