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“Cuando llovía se mojaba, el zinc estaba podrido, la camita tenía que estarla cambiando”.
 
 Cuenta Estela Nuñez de Chulumpún, provincia Duarte.
 
Imagínese usted lo que pasaba esta mujer, cuando en la madrugada la sorprendía un aguacero.
 
Al igual que ella, Silvestre Mata de La Reforma, en el Bajo Yuna, nos dice que el agua le llegaba al pecho cuando llovía.
 
Luego del temporal que afectó recientemente a la Región Norte de nuestro país, la respuesta del gobierno fue inmediata, y después de la intervención de la Unidad de Acción Rápida del INVI (Instituto Nacional de la Vivienda), ya no temen a la lluvia y están alegres.
 
 “Yo na’ ma oigo agua, pero no la siento, porque antes la oía y me caía arriba”, cuenta el locuaz Tomás Zorrilla.
 
A orillas del Rio Yuna, provincia Duarte, el INVI entregó 28  viviendas nuevas y 176 reparadas; en Cotuí, Sánchez Ramírez, 11 nuevas y 80 reparadas.
 
Lo mejor de todo esto es que no les costó un chele.
 
El INVI ha sido techo digno para esta pobre gente.
 
Como recuerda el mismísimo Tomás: “Tomás no tuvo que sacar ni 5 pesos de su bolsillo”.