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martes, 23 de julio de 2013

UNA ANEDOCTA Y EL FUTURO QUISQUEYANO

En las pasadas elecciones, el día de las votaciones, estaba –como candidato- supervisando una Mesa Electoral en Santo Domingo Este, cuando de pronto llega una chica en una passola, vestía bien, y se veía educada, al desmontarse dijo:

- ¿Quién es que está dando dinero para que voten por él, para que me de lo mío, para darle mi voto?

- Para mí, fue algo súper chocante y no pude aguantarme, camine hacia ella y le dije: “Te veo educada y sin hambre, no puedo entender tu conducta”. Ella me contestó:

- Todos los candidatos son unos sinvergüenzas, lo único que uno puede conseguir con ellos es lo que uno le quite hoy, luego solo van a los cargos a buscársela, después de hoy, no hay quien los vea.

La espontaneidad, sinceridad y contundencia de su repuesta, me dejo sin palabra por un instante. Respire, la mire a los ojos y le dije;

- No podemos seguir en lo mismo. Tenemos que tratar de provocar el cambio y días de elecciones como hoy, son la oportunidad para elegir un Congreso diferente.

- Al conocer el caso de la Barrick Gold, que fue aprobado en un mismo día por Diputados y Senadores de los tres partidos mayoritarios, y donde el rumor público afirma que se repartieron decenas de millones de dólares para que esto fuera posible, me hizo recordar la palabra de la chica de la passola.

- Pienso que con un Congreso que es capaz de venderse y entregar nuestro oro, que es nuestro petróleo a extranjeros; jueces y fiscales que hacen archivar expedientes de corrupción, porque están al servicio de la impunidad, la única salida que queda es la democracia de la calle; que la población se decida a exigir en la calle los cambios que requiere la sociedad.

- Entonces podremos federalizar el país, repartir el presupuesto entre el gobierno central y las provincias, reformular el sistema y hacerlo funcional, erradicando la corrupción y la impunidad e invirtiendo los recursos del estado en crear empleos, elevar la producción, las exportaciones y mejorar los servicios públicos.

- Sinceramente hablando, viendo el control y el poder que tienen los que se han enriquecido con el Estado, la cúpula de los tres partido mayoritarios que son socios, pienso a menudo, que solo una revolución o un golpe de estado le podrá arrebatar el poder. De lo contrario se van a perpetuar. Entonces la única salida será proponer “El Pacto del Milenio”; un borrón y cuenta nueva para comenzar de nuevo, y pactar entre todos, establecer la dictadura de la Ley. Y pena de muerte para quien robe al estado a partir de ahí o engavete ilegalmente expedientes de corrupción contra el estado.

- Los Quisqueyanos, sabemos y sentimos que al igual que los Alemanes, los Japoneses o los Estadounidenses; también podemos convertir nuestro país en una potencia, y esa es la ilusión que palpita en el corazón de cada compatriota. Y es nuestro desafío de futuro.

El autor es presidente del Partido Quisqueya Potencia –PQP-
Por Milton Olivo

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