Para entender el porqué de las cosas, las causas por la que somos pobres y la razón de la crisis permanente que vivimos y la pésima calidad de los servicios que el pueblo recibe.
En cada etapa de la historia hay una clase dominante. Es la clase que tuvo la visión de unirse, financiar la clase política que gobierna a cambio de recibir beneficios cuando este llegue al poder. Gobernar es controlar el Presupuesto Nacional
Cuando se creó la Republica Dominicana en 1844, clase dominante eran los dueños de la tierra, representados por Pedro Santana. De ahí, que ante la amenaza que representaba Haití, tenemos que ver como natural, la Anexión a España.
Porque era una formula de proteger sus bienes que eran sus posesiones de tierra, que la perderían si los haitianos volvían a triunfar y conquistaban el territorio nacional.
Podríamos decir, que desde la muerte de Trujillo, hasta hoy, la clase dominante son los “Contratistas de Obras Publicas”, por eso, son los tradicionales encargados de finanzas de los partidos, y pasan a ocupar el Ministerio de Obras Publicas.
La desgracia es que el negocio de estos es construir, levantar megaproyectos. No invertir en las personas. Por eso vemos anunciar por parte del gobierno inversiones multimillonarias en túneles, avenidas, presas, sin embargo nuestros hospitales carecen de cama, y los salarios públicos de civiles, guardias y policías son de miseria.
¿Cuál sería la salida? Que los diversos sectores de la vida nacional, tomen conciencia de esto. Y exijan se humanice la inversión del Presupuesto Nacional. Que este se enfoque en elevar el nivel de vida e ingreso de las personas, no en más megaproyectos.
Otra salida es; que los diversos sectores abandonen su posición de comodidad e indiferencia con lo colectivo, y se propongan conquistar el poder para cambiar la realidad del presente.
Solo la participación de usted como ciudadano demandando se invierta en lo que le conviene a usted, podría cambiar la realidad del presente, pero mientras la mayoría siga siendo indiferente, nada cambiara.
Por Por Milton Olivo

